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Personajes

Conozca algunas de las voces de Ondas del territorio.

Víctor Negrete y Liuber Bravo

  • Montería, Córdoba
Victor Negrete Barrera

“Necesitamos una asociatividad muy diversa, plural, de todas las formas que se quiera, pero que por lo menos se manifieste y de resultados"

Director de la Escuela de Estudios Sociales y Políticos, de la Universidad del Sinú y director de la Fundación del Sinú. Su visión académica contribuye a la compresión de la asociatividad como valor fundamental para el empoderamiento de los liderazgos en las comunidades locales y la transformación territorial.

Víctor es sociólogo de la universidad del Sinú y dedica su vida a la academia, profesión desde la que, al lado de Orlando Fals Borda, han desarrollado la “acción participativa”; una manera de abordar la investigación social, donde los actores o grupos de estudio, se involucran con el investigador para obtener en conjunto información relevante de sus actividades diarias como comunidad.

Víctor considera que con la metodología de acción participativa se logra ahondar en las problemáticas de los grupos sociales y así, lograr una mayor efectividad a la hora de buscar soluciones de fondo. En la medida en que los actores se empoderan, están comprendiendo estructuralmente su contexto, lo que permite tomar acciones coherentes con el mismo. “Las personas son responsables de sus propias acciones, por eso deben hacer parte activa en el desarrollo de posibles soluciones a las dificultades que vive su comunidad.”

Liuber Bravo es la presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresas (ASDEMIM) en Montería. Liuber es química farmacéutica de la Universidad de Cartagena, pero ha dedicado su vida profesional a la creación, desarrollo y fortalecimiento de MiPymes y a la asesoría y consultoría de proyectos empresariales.

Liuber insiste en que la construcción de confianza es central para emprender una acción colectiva como la asociatividad empresarial:

“Hay que cambiar el chip (…) y yo puedo confiar en el otro para que el otro confíe en mí y entre los dos, los cuatro o los cinco podamos hacer algo mucho mejor de mucha más capacidad de negociación.”

Yolfa Bustamante

  • Urabá antioqueño.
Corporación Social de la Mujer

Hace parte de la Corporación Social de la Mujer, marca “De mis manos”, una entidad que surgió hace treinta años, apoyada por ONU mujeres, con el propósito de empoderar a las mujeres en diferentes regiones. Para ella todas tienen la capacidad de ser lideresas, desde aquellas que viven en la ruralidad, así como las que viven en cascos urbanos y grandes ciudades.

Yolfa tuvo tres grandes referentes femeninos: su mamá, una educadora y una enfermera, todas con una profunda vocación de servicio y, simultáneamente, gran criterio y sensatez a la hora de tomar decisiones y de relacionarse con los demás. A lo largo de su trayectoria de vida, Yolfa ha logrado integrar esa visión de la mujer con la que creció, con los nuevos paradigmas que representa la igualdad de género.

La fundación trabaja de forma horizontal no jerárquica, buscando mantener principios de equidad y solidaridad al interior del equipo, así como empoderar a las mujeres en cualquier actividad que quieran realizar, propendiendo por la igualdad de género en las oportunidades económicas, políticas y sociales.

Un punto fundamental en las narrativas de género, es el ejercicio de desaprender la tendencia social de la mujer, de anteponer los intereses de los demás, por encima de los propios: según Yolfa, para lograr incidir en la sociedad, primero hay que satisfacer las propias necesidades.

“La mujer debe ser un sujeto activo, capaz de proponer soluciones desde sus propias vivencias, de la misma forma que debe identificar sus debilidades, aceptarlas y buscar apoyo para superarlas.” En este sentido, Yolfa considera que es importante que haya instituciones que apoyen, o que aporten al empoderamiento de la mujer, pero también es importante que cada mujer individualmente tenga curiosidad, se inquiete y busque maneras de resolver las situaciones que le impidan la dignidad y la igualdad que por ley le corresponde.

Azael López

  • San Pelayo, Córdoba.
Corporación Cadena productiva de plátano y musáceas de Córdoba

Azael es un campesino residente en el municipio de San Pelayo, Córdoba. Es el representante legal de la Corporación Cadena productiva de plátano y musáceas de Córdoba. Su interés en la asociatividad surgió a partir del año 1988, cuando se involucró con la comunidad indígena de San Andrés de Sotavento en un proyecto productivo. Esa experiencia marcó su vida porque, fue allí donde Azael entendió la importancia del trabajo en equipo.

“El trabajo para las comunidades indígenas siempre tiene que ser en equipo para tener un mejor resultado. Todo es colectivo, el trabajo, la propiedad, el territorio y entienden el beneficio común, como beneficio propio. Si la comunidad está bien, sus individuos también.” El trabajo de Azael consiste en impulsar la asociatividad en el sector platanero de Córdoba y, por lo tanto, de Colombia. En Córdoba, la producción de plátano proviene de campos de agricultura familiar, siendo este alimento un producto básico de la alimentación en la región.

A Azael y todos los de su generación los criaron con mazamorra de plátano y hoy él es un ferviente defensor de este producto como un alimento altamente nutritivo. De éste derivan harina, almidón, artesanías, que contribuyen a la canasta familiar de la región.

Para Azael la asociatividad contribuye a mejorar las condiciones de los pequeños campesinos, quienes necesitan capacitaciones en temas varios para lograr subsistir en condiciones dignas. Su experiencia ha demostrado que la unión hace la fuerza. Su organización ha logrado incidir en temas locales como construcción de carreteras, presencia de entidades estatales y exportaciones en diferentes oportunidades.

Leovigildo Vivanco Sotelo

  • Palenque de San José de Uré, Córdoba.
Etnias afrodescendientes de Córdoba

Nació y creció en el Palenque de San José de Uré, Córdoba. Es un líder que ha trabajado en la incidencia política y la reivindicación del pueblo afrocolombiano, contrarrestando las falencias que ha tenido el estado en esta materia. Por medio de la organización Etnias afrodescendientes de Córdoba, se ha propuesto expandir el proceso afro en el departamento, donde el 13.21% de sus habitantes es afrocolombiano.

Leovigildo cuenta que en la actualidad se está haciendo incidencia en los municipios afro de Uré, Bocas de Uré, Montelíbano y 7 municipios en la zona costanera, que son San antero, San Bernardo del viento, Puerto escondido, Moñito, Lorica, entre otros., donde se definen como afros más del 80% de la población. En Montería también hay gran población afrocolombiana, debido a las migraciones del sur de Córdoba y el Urabá antioqueño.

Este proceso se inició en Córdoba en el año 94, empezando con el trabajo de la eliminación del racismo, la exclusión social y propendiendo por la organización autónoma del pueblo afrocolombiano. Después de los acuerdos de paz, la organización implementó la parte del capítulo étnico, que reconoce a la población afrodescendiente como víctimas y victimarios del conflicto armado, debido a que está ubicada en los corredores de los diferentes grupos armados.

Últimamente el proceso afro en Córdoba ha crecido y abarca diferentes aspectos de la tradición, como la recuperación de la justicia propia a través de las guardias cimarronas, la recuperación de los territorios ancestrales afro, tal como lo plantea la normatividad, el derecho a una educación propia que refleje los valores afrodescendientes, el respeto a las mujeres en situaciones de conflicto y elementos de la cultura como, danza, cantos, rituales entre otros.

La comunidad afrocolombiana, según esta organización, no está delimitada por un territorio geográfico, sino por unos valores culturales que le identifican como tal.