Análisis / 27 de agosto de 2022 / Tiempo de lectura: 9 min.

¿Cuál es el ELN que se sentará a dialogar? Radiografía en cuatro regiones de Colombia

En este nuevo análisis sobre el ELN, la FIP explica por qué esta guerrilla no es la misma que empezó a negociar con el gobierno Santos. Hacemos un llamado a entender la complejidad del grupo —de cara a la "paz total"— desde sus diferentes dimensiones de poder, las cuales muestran dos organizaciones: una exitosa en el oriente del país, y otra, debilitada, en el Pacífico.

Combatientes de la guerrilla del ELN
Combatientes de la guerrilla del ELN © Agencia Anadolu / Christian Escobar Mora
  • Autore/as
  • Jorge Mantilla B.
    Jorge Mantilla B. Director de área
  • Tatiana Prada C.
    Tatiana Prada C. Investigadora

Luego de casi cuatro años de que se rompiera la negociación entre el Estado colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras el atentado del Frente de Guerra Oriental contra la Escuela de Cadetes General Santander, es evidente que esta organización insurgente no es la misma guerrilla que inició el diálogo con el gobierno Santos en el 2017.

Los resultados de la política de seguridad y defensa presentados por el saliente gobierno de Iván Duque, a través de sus cifras e indicadores, dibujaron una insurgencia derrotada por el Estado. Sin embargo, esta no es la realidad que desde la FIP hemos identificado: ¿Por qué no se ha logrado la paz ni la derrota militar con el ELN si la correlación de fuerzas es favorable al Estado colombiano?

La FIP presenta un nuevo análisis sobre el ELN, que es a la vez, un complemento y una profundización de “La paz con el ELN: desafíos y decisiones clave”, publicado hace dos meses, en el que exploramos las posibilidades concretas para una reactivación de los diálogos con esta insurgencia en el corto y mediano plazo.

Ahora presentamos una radiografía de la organización y de sus dimensiones territoriales, con lo cual buscamos exponer su capacidad de adaptación y transformación. ¿De qué naturaleza han sido sus transformaciones? ¿Qué tendencias y formatos presenta este grupo? ¿Cómo caracterizar las lógicas violentas en las cuales está inmerso? ¿Qué hay detrás de sus repertorios violentos? ¿Qué lectura territorial debería tener en cuenta el Gobierno actual para actuar, en términos de paz y seguridad? ¿Qué significa su fortalecimiento organizativo, la profundización de su relación con economías ilegales y los cambios de mando registrados recientemente?

Las respuestas a estos interrogantes tienen importantes implicaciones para las decisiones que tome el gobierno Petro en materia de seguridad y de paz. La terminación del conflicto armado con esta insurgencia no está a la vuelta de la esquina. Pensar lo contrario es desconocer los múltiples mensajes del ELN que evidencian su desconfianza hacia el Estado, su escepticismo con respecto al proceso de implementación del Acuerdo Final de La Habana con las FARC, y la manera en que interpretan la llegada de Gustavo Petro a la presidencia.

Petro podrá manejar una parte del erario público del gobierno, pero no podrá tocar el Estado profundo que controla el poder en Colombia (…). Con las actuales propuestas del Progresismo, volvemos a las viejas discusiones de los socialistas y los socialdemócratas: «Revolución o Reformas» o «Revolución socialista o caricatura de revolución»”, dijo Antonio García el pasado 31 de julio de 2022.

Éxito y fracaso del ELN. La versión más consolidada de esta guerrilla se encuentra entre el Catatumbo y el Vichada, sobre el eje de la frontera colombo-venezolana, lo que contrasta con el difícil proceso que atraviesa la organización en el andén Pacífico (Chocó y centro-sur del Cauca).

Por eso, es importante entender la complejidad del ELN desde sus diferentes dimensiones de poder: la organizacional, la territorial, la militar y la económica. Dichas dimensiones nos muestran una historia de éxito y otra de fracaso que corresponden a los dos ejes geográficos en los que el ELN ha desarrollado su proyecto insurreccional. La versión más robusta y consolidada de esta guerrilla, en el margen oriental del país (del Catatumbo al Vichada) sobre el eje de la frontera colombo-venezolana, contrasta con el difícil proceso por el que atraviesa la organización en el andén Pacífico (Chocó y centro-sur del Cauca). Ambas trayectorias y sus dimensiones territoriales son fundamentales para entender el alcance y los riesgos de una aproximación desde la idea de “paz total” para acabar el conflicto con este grupo armado.

Hacia el futuro, la ecuación de la guerra contra el ELN es simple: además de su “resistencia armada”, su éxito está mediado por la posibilidad de que las estructuras del andén Pacífico transiten hacia una situación como la de los frentes del oriente y se conecten con las del eje colombo-venezolano a través del sur de Bolívar, el Magdalena medio y el sur del Cesar. Por el contrario, su estancamiento y posterior implosión estaría dada por un proceso en el cual el Estado y la confrontación con otros grupos lleve a los frentes Oriental y Nororiental a un escenario como el que atraviesan los frentes del Pacífico. Algo que solo sería posible si el ELN deja de ser útil para el régimen venezolano y su situación de seguridad en ese país se deteriora aceleradamente. De hecho, una negociación con esta organización podría ser el detonante de dicha implosión.

Los hallazgos más relevantes

  1. Mostramos que el ELN es una insurgencia más robusta militar y económicamente comparada con lo que era en 2018, pero este proceso presenta rasgos y realidades territoriales que contrastan entre sí. Paradójicamente, el robustecimiento militar choca con su aislamiento político y con la escasa operatividad que muestra.

  2. Se ha dado una profundización y consolidación de su presencia en territorio venezolano, lo que la ha llevado a transitar hacia una agrupación binacional en sus prioridades y su manera de insertarse en la narrativa de lo que esta guerrilla entiende como un proceso revolucionario de carácter continental.

  3. No es una insurgencia que desafía abiertamente al Estado. Si bien lo combate, su aparato armado ha estado más en función de dominar o tratar de ampliar sus zonas de influencia. Esto quiere decir que es un actor con una expresión y lógica violenta enfrascada en dinámicas y disputas locales, en donde cada frente de guerra compite o coopera ocasionalmente con otros actores armados según las capacidades y activos que ha logrado desde la desmovilización de las antiguas FARC.

  4. Es una insurgencia estancada estratégicamente que, aunque está apostada en las zonas más marginales y excluidas de la vida nacional y económica, genera un importante impacto humanitario y mantiene vigente su capacidad de hacer daño, concebida como resistencia armada. Sin embargo, la reducción de su operatividad desdibuja dicha concepción militar bajo la figura de una guerrilla que no combate.

  5. El proceso mediante el cual se ha fortalecido es inseparable de los ejercicios de regulación y extracción de economías legales, informales e ilegales, que han permeado su proceso de toma de decisiones, el comportamiento de sus unidades y como se relacionan con las comunidades.

  6. Dentro del ELN está emergiendo una nueva generación de mandos que contrastan con la comandancia histórica en muchas de sus prácticas y en la solidez de su formación política. Los efectos de este proceso han incidido en dos direcciones: se ha golpeado al sector más favorable a los diálogos de paz y el ascenso del grupo más militarista ha cambiado las formas y relacionamientos en sus zonas de influencia, al tiempo que ha endurecido la posición de la organización en torno a una negociación política. Esto puede traer tensiones entre comandancias que, si bien hasta el momento no han provocada un escenario de división interna, pueden generar problemas de mando y control en el mediano plazo.

  7. Estos elementos explican la brecha discursiva que hay entre el COCE y algunas estructuras en lo relacionado con la economía cocalera y otras formas de financiación de este grupo. Estas brechas son más notorias en algunas subregiones en donde comportamientos contrarios a los preceptos formales de esta guerrilla no son sancionados o investigados por parte de las instancias internas correspondientes. Las economías de guerra les imponen retos políticos a las estructuras del ELN, no tanto por la consecución de recursos sino por las lógicas de acumulación y extracción en cabeza de algunos de sus líderes.

  8. En los últimos años, el Frente de Guerra Oriental se consolidó como el nodo de poder más importante de la organización, lo que tiene implicaciones en varias direcciones: (a) gran parte del proceso de reacomodo en el posacuerdo, se dio bajo su coordinación y apoyo; (b) el ala militarista y reacia a la paz es la que mayor fuerza y representación tiene en la organización nacional; (c) en eso tuvo que ver mucho el hecho de que 'Pablito' y otros líderes dejaron de lado su postura abstencionista e integraron formalmente las instancias de coordinación nacional.

  9. Todos estos elementos dan forma al federalismo eleno. El federalismo no equivale a falta de unidad o cohesión, sino a las limitaciones de sus instancias nacionales para coordinar y cohesionar de manera permanente a sus estructuras territoriales, al igual que el proceso que implica la toma de decisiones. Algo relacionado no solamente con las trayectorias diferenciadas del ELN, sino con sus diversos orígenes ideológicos.

El nuevo gobierno y la toma de decisiones

Todos estos elementos obligan al gobierno de Gustavo Petro a formular estrategias de paz y de seguridad más allá del molde contrainsurgente y de negociación política que se empleó para desarmar a las antiguas FARC. Los tiempos son determinantes en las condiciones para retomar la conversación con el ELN, pues imponen un desafío para mantener el consenso y el mandato entre las estructuras guerrilleras en Colombia y Venezuela, y la Comisión Negociadora en La Habana. Por ejemplo, mientras el gobierno Petro desarrolla los diálogos regionales vinculantes, que se asemejan mucho a la idea del ELN de una convención nacional, el espacio político de esta guerrilla continuará reduciéndose. El hecho de que las confrontaciones militares en las que está inmersa sean principalmente con otros grupos armados, supone desafíos adicionales para un desescalamiento, un eventual cese al fuego u otras medidas para reducir la violencia.

Si bien excluimos de este análisis a algunos frentes de guerra por su tendencia minoritaria y su accionar armado limitado, el examen y análisis de la trayectoria territorial y militar se realizó en cuatro regiones del país —Arauca, Catatumbo, Cauca y Chocó— en donde el ELN ha sido un actor importante para la evolución de las dinámicas del conflicto en los últimos años. No en vano, el frente de guerra Oriental, el Nororiental, el Occidental y el Suroccidental, son las expresiones regionales más grandes e importantes de la organización nacional, pero se distinguen entre sí por características particulares y por los niveles de autonomía con los que operan.

ABC del análisis

  • Realizamos 30 entrevistas entre noviembre de 2021 y febrero de 2022, en cuatro salidas de campo a los departamentos de Arauca, Cauca, Catatumbo y Chocó, donde se concentran las acciones del ELN a nivel nacional en los últimos cinco años.

  • Consultamos fuentes y personas pertenecientes a diversos sectores locales y regionales de estas zonas del país: miembros de la institucionalidad local, cooperantes internacionales, miembros de la sociedad civil, defensores de DD.HH., y miembros de la Fuerza Pública, entre otros.

  • Elaboramos una revisión de la literatura reciente sobre el ELN, así como un seguimiento y barrido de prensa local, regional y nacional.

  • Utilizamos la base de datos de acciones del conflicto elaborada por la FIP, la base de violencia de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y la base de homicidios del Ministerio de Defensa, para el análisis estadístico de las dinámicas violentas tanto del ELN como de otros actores armados con los que este grupo interactúa en los diversos escenarios regionales donde tiene presencia.

 

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