Aunque la mesa de conversaciones con las ACSN ha recibido poca atención en el debate nacional, el grupo se ha consolidado como uno de los principales actores armados del Caribe colombiano. Su capacidad para controlar economías legales e ilegales, disputar corredores estratégicos y ejercer influencia sobre la vida cotidiana en la Sierra Nevada de Santa Marta convierte su evolución y el futuro del proceso de diálogo en un asunto clave para la seguridad y la construcción de paz en el país.
En el informe Control total: Gobernanza criminal de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) y estado actual del proceso de conversaciones, la Fundación Ideas para la Paz (FIP) reconstruye la trayectoria de esta organización, analiza cómo consolidó su modelo de gobernanza criminal, explica las causas e impactos de su confrontación con el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y presenta un balance de los acercamientos y diálogos desarrollados entre 2022 y 2026.
El análisis muestra que las ACSN son el resultado de décadas de transformaciones del crimen organizado en la Sierra Nevada de Santa Marta. Su historia está estrechamente ligada a la evolución de las estructuras armadas que surgieron tras la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona y a la consolidación de un modelo de control territorial basado en el dominio de economías legales e ilegales, la regulación de la vida cotidiana y el ejercicio de violencia sobre las comunidades.
Hoy, el grupo mantiene influencia principalmente en Magdalena, Cesar y La Guajira, donde controla rentas asociadas al narcotráfico, la extorsión y otras economías ilícitas. Sin embargo, distintas alertas advierten sobre la expansión de su incidencia hacia municipios de Santander y Norte de Santander, mientras la confrontación con el Ejército Gaitanista de Colombia ha profundizado los impactos humanitarios sobre las comunidades de la Sierra Nevada.
En cuanto al proceso de conversaciones, el informe concluye que la mesa estuvo marcada por tres características: la escasa atención pública e institucional al diálogo, los momentos críticos provocados por la confrontación entre las ACSN y el EGC, y el fortalecimiento progresivo del poder territorial del grupo mientras avanzaban los acercamientos. A pesar de algunos acuerdos de desescalamiento y de la conformación de un equipo negociador, el proceso llega al final del actual gobierno sin consolidarse y con su continuidad en manos de la próxima administración.
Más allá del balance de esta mesa, la investigación plantea una reflexión sobre los retos que enfrenta el Estado para comprender las dinámicas de gobernanza criminal en regiones donde los grupos armados no solo disputan rentas ilegales, sino que también regulan la vida económica y social. En ese sentido, la FIP advierte que entender el caso de las ACSN es indispensable para comprender uno de los escenarios de violencia más complejos y menos visibles del Caribe colombiano.