En Canadá, la transición energética no solo ha significado más parques eólicos o plantas solares. En los últimos 15 años, las comunidades indígenas se han convertido en propietarias de cerca del 20 % de la nueva capacidad instalada de energía renovable.
No se trata únicamente de participar en las consultas previas: se trata de ser socias, de decidir y de recibir los beneficios. Esta experiencia muestra que la transición energética puede convertirse en una oportunidad real de desarrollo económico, gobernanza y autonomía territorial. Hoy, Colombia mira ese camino con la intención de aprender de esta experiencia transformadora.
Con ese propósito, el 28 de enero, más de 150 personas participaron en el tercer webinar del proyecto "Socias y codesarrolladoras: un nuevo rol para las comunidades en proyectos de energía renovable", organizado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Meliquina y ConnectEP, con financiamiento de UK PACT (Partnering for Accelerated Climate Transitions).
La conversación entre Juan Dumas, cofundador de Meliquina, y Mark Podlasly, director ejecutivo de la First Nations Major Project Coalition (FNMPC), permitió entender cómo Canadá ha logrado que comunidades históricamente marginadas se conviertan en actores claves de grandes proyectos de energía, a través de un modelo de sociedad entre empresas y comunidades.
Transformar un problema en oportunidad
Hace poco más de una década, varias comunidades indígenas en Columbia Británica, provincia en el extremo norte de Canadá, estuvieron a punto de dar un salto histórico: tenían la oportunidad de negociar la participación del 30 % en un gasoducto valorado en 5 mil millones de dólares. Era la posibilidad de dejar de ser espectadoras y convertirse en socias de un proyecto a gran escala. Pero no lograron acceder al capital necesario para concretar su inversión.
Como explicó Mark Podlasly, en ese país las comunidades indígenas no son propietarias de sus tierras y, por tanto, no pueden usarlas como garantía para acceder a capital. Sin activos que respaldaran el crédito, se quedaron sin los recursos necesarios para invertir en el gasoducto y perdieron la oportunidad.
Sin embargo, de esa frustración nació la First Nations Major Project Coalition (FNMPC). Diez años después, esta coalición agrupa a 186 comunidades distribuidas en cinco zonas horarias de Canadá y patrocina o acompaña 11 proyectos que suman 45 mil millones de dólares.
Un modelo de inversión, no de donación
Uno de los mensajes centrales del webinar fue desmontar la idea equivocada de que la participación accionaria comunitaria es una "donación" o un "regalo" a las comunidades. Por el contrario, en el modelo canadiense, las comunidades indígenas asumen un rol empresarial real al invertir en los proyectos como cualquier otro socio comercial.
El enfoque de la FNMPC es claro: “Brindamos servicios a las comunidades para co-invertir", enfatizó Podlasly. El desafío no está en la voluntad de participar, sino en superar las barreras de acceso a capital.
Instrumentos financieros que hacen posible lo impensable
Canadá ha desarrollado varios instrumentos financieros innovadores para resolver la paradoja de comunidades con derechos a la tierra, pero sin activos que puedan usar como garantía.
Programas de garantía de préstamos: El gobierno ofrece garantías para que, si por alguna razón no se realizan los pagos de un préstamo, el Estado asuma el riesgo. "La clave es que, si se hace correctamente, una garantía de préstamo no le costará nada al gobierno”, dice Podlasly.
Bonos sobre flujos futuros: La FNMPC evalúa los flujos de caja proyectados de un proyecto y estructura bonos respaldados por esos ingresos futuros. "Pueden emitir un bono sustentado en los ingresos estimados y venderlo en Toronto y Nueva York a inversionistas no indígenas", detalló Podlasly. De esta manera, las comunidades acceden a capital en tiempo real, utilizando como respaldo los ingresos que generará el proyecto en el tiempo.
El éxito se construye sobre el éxito. En los últimos 10 años hemos demostrado que nosotros, como pueblos indígenas, no somos un riesgo, somos una oportunidad. Y ese ha sido el gran cambio.
La ventaja competitiva que las empresas están descubriendo
El director ejecutivo de la FNMPC detalló tres ventajas competitivas que están impulsando la adopción del modelo de participación accionaria.
Reducción de riesgo para inversionistas: Los proyectos con participación indígena reducen el riesgo de oposición social, tienen mayor probabilidad de construirse a tiempo y dentro del presupuesto, y de generar ingresos más rápido que aquellos que enfrentan conflictos sociales.
Aceleración de permisos: Cuando las comunidades indígenas son copropietarias de un proyecto, los procesos de autorización gubernamental se agilizan significativamente.
Exclusividad territorial: Las empresas que logran asociarse con comunidades indígenas en un territorio, bloquean a competidores de entrar en la misma región durante décadas, ya que es poco probable que las comunidades inviertan simultáneamente en un proyecto de la competencia.
Podlasly inisitió durante el webinar en que el relacionamiento entre empresas y comunidades indígenas se ha convertido en una discusión comercial, no solo en un debate sobre derechos indígenas: "ese ha sido el mayor éxito de la coalición".
Capacidades y gobernanza: lo que necesitan las comunidades
El modelo canadiense también requiere transformaciones internas en las comunidades y desarrollar capacidades específicas. Podlasly identificó tres puntos críticos:
Capacidad técnica y financiera: Las comunidades deben poder sentarse a la mesa con los asesores adecuados y el conocimiento necesario para negociar en igualdad de condiciones. El desafío principal es la falta de especialistas en finanzas indígenas que entiendan los mercados de capital y los valores comunitarios.
Acceso a capital: La creación de instrumentos como los programas de garantía de préstamos no fue inmediata; tomó más de una década convencer a los gobiernos de implementarlos.
Separar lo político de lo económico: Es fundamental estructurar entidades comerciales independientes de la gobernanza política de la comunidad, con capacidad legal y operativa para celebrar acuerdos comerciales.
Consejos para comunidades que comienzan el camino
En el cierre del webinar, Podlasly ofreció recomendaciones prácticas para comunidades que deciden aplicar el modelo:
Buscar ejemplos globales y contactarlos: Podlasly contó qué, decidieron buscar en Internet casos de comunidades indígenas que trabajaran en energía geotérmica, y encontraron que en Nueva Zelanda los pueblos indígenas poseen hasta el 50 % de esta energía y proveen el 7 % de la electricidad del país. Tras contactarlos, les compartieron toda su información sobre cómo construir una planta, cómo negociar acuerdos de empleo apropiados y cómo negociar un acuerdo de cierre. "No tengan miedo, si hay un contacto, escríbanle, díganle que son un grupo indígena. Alguien responderá”.
Conectar con inversionistas globales: Podlasky señaló que muchos de los inversionistas que hoy participan en proyectos en Canadá son internacionales. “Si están invirtiendo en Canadá en un proyecto, acérquense a ellos y digan: 'Mira, eres un inversionista allá y también eres un inversionista aquí en Colombia. ¿Por qué no podemos hacer esto juntos?".
El mensaje final de la conversación fue de empoderamiento: "No tengan miedo de pedir cosas, incluso si piensan ‘bueno, esto es una locura’. Porque, adivinen qué, alguien en algún lugar ya ha hecho algo similar. Y si es indígena, aún mejor, porque por lo general estará dispuesto a compartir su experiencia. En algún rincón del mundo indígena hay alguien enfrentando el mismo problema, el mismo desafío, y dispuesto a compartir esa información con ustedes”.
Sobre el proyecto
Este webinar forma parte del proyecto "Socias y codesarrolladoras: un nuevo rol para las comunidades en proyectos de energía renovable", ejecutado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Meliquina y ConnectEP, con financiamiento de UK PACT (Partnering for Accelerated Climate Transitions).
La iniciativa busca impulsar la participación de comunidades étnicas y rurales como codesarrolladoras y accionistas en proyectos de energía renovable en Colombia, inspirados en las experiencias exitosas de Canadá, Nepal y Sudáfrica. La oportunidad de mercado de energías renovables en tierras de comunidades étnicas puede estimarse preliminarmente en 14 mil millones de dólares.
Escucha el webinar completo con Mark Podlasly (First Nations Major Project Coalition) y Juan Dumas (Meliquina) y conoce cómo estos aprendizajes pueden aplicarse al contexto colombiano.