Noticias / 6 de agosto de 2026 / Tiempo de lectura: 6 min.

Nuevas formas de participación comunitaria en la transición energética en Colombia

¿Qué podemos aprender de la experiencia internacional para fortalecer la participación de las comunidades en el desarrollo de proyectos de energías renovables?

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  • Redacción FIP
    Redacción FIP Redacción

En la serie de webinars Socias y codesarrolladoras: un nuevo rol para las comunidades en proyectos de energía renovable, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), Meliquina y ConnectEP, con el financiamiento de UK PACT, reunieron a líderes y expertos internacionales para compartir experiencias sobre cómo las comunidades pueden convertirse en socias y codesarrolladoras de proyectos de energía renovable. De esas conversaciones surgieron lecciones sobre gobernanza, participación accionaria, acceso a financiamiento y alianzas de largo plazo que hoy pueden enriquecer el debate sobre la transición energética en Colombia.

Más del proyecto.

Del conflicto por los proyectos a la construcción de alianzas 

La transición energética representa una oportunidad para diversificar la matriz energética del país, pero también plantea una pregunta fundamental: ¿cómo garantizar que las comunidades que habitan los territorios donde se desarrollan estos proyectos participen realmente de sus beneficios? 

Durante décadas, la respuesta se concentró en mecanismos de consulta, compensación y gestión de impactos. Sin embargo, distintas experiencias internacionales muestran que es posible ir más allá: construir modelos donde las comunidades participen como propietarias, codesarrolladoras  y socias estratégicas de los proyectos. 

Esa es precisamente la oportunidad que identifica Juan Dumas, cofundador de Meliquina: 

"Llevamos décadas aprovechando recursos naturales en América Latina y las comunidades que viven allí donde se genera esa riqueza no han mejorado sustancialmente sus condiciones de vida. La transición energética corre el riesgo de repetir el mismo patrón, pero también nos ofrece la oportunidad de cambiarlo. Podemos probar un modelo novedoso de negocios que permite a las comunidades ser socias y protagonistas en la creación de esa riqueza." 

Con ese propósito, entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, la FIP, Meliquina y ConnectEP reunieron a cuatro referentes internacionales cuyas experiencias representan distintos eslabones del modelo canadiense de participación comunitaria en proyectos energéticos: desde la copropiedad de parques eólicos y líneas de transmisión, hasta la creación de instrumentos financieros y coaliciones que hoy impulsan la inversión indígena a gran escala. 

Los encuentros contaron con la participación de: 

  • Fred Vicaire, miembro de las comunidades Mi'gmaq de Quebec y CEO de Mi'gmawei Mawiomi Business Corporation (MMBC), organización creada por tres Primeras Naciones para desarrollar y participar como socias en proyectos de energía renovable y otras iniciativas económicas.  

  • Margaret Kenequanash, CEO de Wataynikaneyap Power, la empresa de transmisión eléctrica con participación mayoritaria de 24 Primeras Naciones que llevó energía limpia y confiable a comunidades remotas del norte de Ontario.  

  • Mark Podlasly, director ejecutivo de la First Nations Major Projects Coalition (FNMPC), una coalición que reúne a más de 180 comunidades indígenas de Canadá y promueve su participación como inversionistas y copropietarias de grandes proyectos de infraestructura y energía.  

  • Chana Martineau, CEO de la Alberta Indigenous Opportunities Corporation (AIOC), entidad creada por el Gobierno de Alberta para facilitar el acceso de comunidades indígenas a financiamiento y garantías de crédito para invertir en proyectos de energía e infraestructura. 

Aunque cada conversación abordó un aspecto diferente —gobernanza, infraestructura, participación accionaria o financiamiento— todas coincidieron en una misma conclusión: la transición energética puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el desarrollo económico y la autonomía de las comunidades cuando estas participan como socias de los proyectos. 

Primera lección: la participación comienza cuando las comunidades tienen poder de decisión 

La primera conversación dejó claro que la propiedad también transforma la forma en que se toman las decisiones. Fred Vicaire explicó que compartir la propiedad implica mucho más que distribuir beneficios económicos. "Compartir la propiedad significa también compartir las decisiones", señaló. 

Para las comunidades indígenas canadienses, convertirse en accionistas supone participar en la gobernanza de los proyectos, fortalecer capacidades técnicas y desarrollar conocimiento para negociar en igualdad de condiciones con empresas e inversionistas. 

La participación accionaria deja entonces de ser un mecanismo financiero para convertirse en una herramienta de autonomía y fortalecimiento institucional. 

Segunda lección: la infraestructura funciona cuando primero se construye comunidad y confianza 

Uno de los testimonios más inspiradores fue el de Margaret Kenequanash, quien lideró el proyecto Wataynikaneyap Power, una empresa propiedad mayoritaria de 24 Primeras Naciones que lleva electricidad limpia a comunidades del norte de Ontario. 

Su mensaje fue contundente: "El éxito de un proyecto no empieza con la infraestructura, sino con la comunidad." 

Para Kenequanash, la confianza, la unidad y una visión compartida son las verdaderas condiciones que hacen posibles proyectos sostenibles. 

La propiedad comunitaria no solo mejora el acceso a energía limpia; también fortalece la reconciliación, crea patrimonio colectivo y deja un legado para las siguientes generaciones. 

Tercera lección: las comunidades no son un riesgo para la inversión

Cuando Mark Podlasly creó la First Nations Major Projects Coalition, uno de los principales obstáculos era convencer a inversionistas y gobiernos de que las comunidades indígenas podían ser socias confiables. 

Diez años después, la organización acompaña proyectos valorados en más de 45.000 millones de dólares. 

Durante el webinar explicó que el mayor cambio fue dejar de hablar únicamente de derechos indígenas para empezar a hablar también de competitividad. 

Los proyectos con participación comunitaria reducen conflictos sociales, aceleran permisos y ofrecen mayor estabilidad a largo plazo. 

Como afirmó Podlasly: "El éxito se construye sobre el éxito. Hemos demostrado que los pueblos indígenas no somos un riesgo; somos una oportunidad."

Cuarta lección: sin acceso al capital no hay participación real 

Incluso cuando existe voluntad política, las comunidades enfrentan una barrera crítica: el financiamiento. 

Ese fue el eje de la conversación con Chana Martineau, directora de Alberta Indigenous Opportunities Corporation (AIOC). 

Martineau explicó cómo la provincia del oeste de Canadá, Alberta, creó un sistema de garantías de crédito que permite a comunidades indígenas acceder a préstamos para comprar participación accionaria en proyectos energéticos, aun cuando legalmente no pueden usar sus tierras como garantía. 

Hasta la fecha, AIOC ha facilitado inversiones superiores a USD 562 millones para 43 comunidades indígenas. 

La reflexión fue clara: "El cambio más profundo no es recibir mayores compensaciones, sino asumir un rol de propiedad." 

¿Qué significan estas experiencias para Colombia?

Aunque Canadá y Colombia tienen contextos diferentes, las conversaciones dejaron aprendizajes que trascienden un país específico. 

La participación accionaria requiere instituciones sólidas, capacidades comunitarias, mecanismos financieros adecuados y relaciones de confianza entre empresas y comunidades. 

Pero, sobre todo, plantea una manera distinta de entender la transición energética: no solo como una discusión sobre infraestructura o generación de electricidad, sino como una oportunidad para fortalecer la gobernanza territorial, impulsar el desarrollo económico y construir alianzas de largo plazo. 

Ese es precisamente el propósito del proyecto “Socias y codesarrolladoras: un nuevo rol para las comunidades en proyectos de energía renovable”: aportar elementos para que la conversación sobre la transición energética en Colombia incorpore nuevas formas de participación comunitaria inspiradas en experiencias internacionales. 

Impulso a la participación de comunidades étnicas y rurales en la transición energética. Ver infografía

 

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