Noticias / 25 de junio de 2026 / Tiempo de lectura: 4 min.

El caso del Clan del Golfo deja una lección incómoda para la Paz Total

Las revelaciones de la Unidad Investigativa de Noticias Caracol sobre los acercamientos entre el Gobierno nacional y el Clan del Golfo (EGC) en 2022 reabrieron un debate que Colombia sigue sin resolver: ¿cómo negociar con grupos armados sin sacrificar la seguridad de las regiones, ni permitir que estas organizaciones se fortalezcan durante el proceso?

  • Autore/as
  • Redacción FIP
    Redacción FIP Redacción

Los audios conocidos muestran conversaciones sobre el cese de operaciones ofensivas, la suspensión de bombardeos, el papel de la inteligencia estatal y otras medidas orientadas a generar confianza con la organización. Más allá de las responsabilidades políticas o jurídicas que puedan derivarse de estas revelaciones, el caso obliga a revisar los efectos que tuvieron las decisiones adoptadas durante las fases iniciales de los acercamientos.

Tres años después, el Clan del Golfo es la estructura armada ilegal más grande del país. Durante las primeras fases de exploración de un proceso de negociación (2022), la organización pasó de tener 4.061 integrantes a aproximadamente 10.000 en 2025. En ese mismo periodo, amplió su incidencia regional de alrededor de 200 municipios a 338 municipios del país.

Número de integrantes del Clan del Golfo  (EGC) desde 2017
Número de integrantes del Clan del Golfo (EGC) desde 2017 © Conteo de la Fuerza Pública. Corte diciembre 2025

Para Gerson Arias, investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), una negociación requiere generar condiciones para el diálogo, pero no puede hacerlo a costa de la seguridad. “Si un proceso, al inicio, permite que los grupos armados se fortalezcan y se expandan, ese proceso inició mal. Y esto fue lo que ocurrió en la mayoría de las mesas de negociación de la Paz Total, incluyendo la mesa con el Clan del Golfo”, señala.

Influencia de grupos armados 2025 del Clan del Golfo (bloques).
Influencia de grupos armados 2025 del Clan del Golfo (bloques). © FIP

Cuando el diálogo reemplaza la contención

El crecimiento del EGC ocurrió durante los primeros años de exploración de una salida negociada. Entre 2022 y 2025 la organización no solo aumentó significativamente su número de integrantes, sino que amplió su presencia regional en buena parte del país.

Esta expansión estuvo relacionada con una combinación de factores: un cese al fuego prematuro, la eliminación de operaciones de bombardeo y la menor eficacia de acciones militares, policiales y judiciales derivada del debilitamiento de capacidades de inteligencia construidas durante años por el Estado colombiano.

Liderar una negociación es una tarea compleja y que, desde el inicio, el Gobierno debe crear condiciones que garanticen el diálogo. Sin embargo, ese esfuerzo no puede hacerse descuidando la protección de las comunidades ni la seguridad del país.

Los efectos en las regiones

La expansión del Clan del Golfo también tuvo consecuencias directas sobre las comunidades donde la organización ejerce influencia.

Por un lado, eso se tradujo en impactos humanitarios como el confinamiento, el desplazamiento y las amenazas. También afectó el sector productivo y económico a través de una extorsión extendida en muchas regiones donde actúa el Clan del Golfo.

A esto se suma una afectación al ejercicio del liderazgo social. También ha impactado las limitaciones que tienen los líderes y lideresas sociales para ejercer su derecho a expresarse y a denunciar lo que está ocurriendo en estas regiones.

El giro de la estrategia

A finales de 2024 comenzó una nueva etapa en el proceso con el Clan del Golfo. El Gobierno de Gustavo Petro reactivó operaciones de bombardeo, fortaleció los esfuerzos de inteligencia y aumentó la presión militar y policial contra la organización.

Paralelamente, la mesa adquirió una estructura más formal. Se instaló el espacio de conversación sociojurídico, se conformó un equipo negociador y se desarrollaron ciclos de diálogo en Doha, Qatar, con el acompañamiento de países mediadores.

Según Arias, esta combinación entre presión estatal y negociación permitió darle mayor dinamismo al proceso y avanzar hacia acuerdos concretos, entre ellos la creación de Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) para integrantes de la organización.

El Clan del golfo se articula en torno a un Estado Mayor Conjunto, seis bloques y 39 subestructuras o frentes

El grupo ilegal duplicó su presencia en municipios y aumentó un 140% su pie de fuerza entre 2022 y 2025. Su nómina mensual asciende a 1,5 millones de dólares (5.500 millones de pesos). La FIP analiza el estado actual del EGC de cara a la negociación de paz con el Gobierno e identifica los desafíos del proceso. Leer artículo completo

Una lección para el futuro

Las revelaciones de Noticias Caracol vuelven a poner sobre la mesa uno de los principales debates sobre los procesos de negociación con grupos armados: cómo generar condiciones para el diálogo sin descuidar la protección de las comunidades y la seguridad del país.

La experiencia del Clan del Golfo muestra que los procesos requieren una estrategia más amplia que combine la negociación con capacidades efectivas del Estado.

"Esta estrategia de aproximación necesita ser complementada con mayores esfuerzos en inteligencia y en iniciativa militar y policial. Es decir, hay que dejar a un lado tanto voluntarismo y entender que la paz, o el camino hacia la paz con este grupo, está relacionado con una estrategia de negociación, con un conjunto de transformaciones que deben impulsarse en muchas de estas regiones del país y con una estrategia de seguridad efectiva", señala el investigador.

 

Etiquetas destacadas