Noticias / 5 de noviembre de 2026 / Tiempo de lectura: 6 min.

La danza y el martillo: 25 años de decisiones frente a la violencia organizada en Colombia

María Victoria Llorente y Juan Carlos Garzón reconstruyen un cuarto de siglo de políticas de seguridad y paz para entender cómo Colombia logró reducir la violencia sin hacerla desaparecer y qué puede aprender de ese recorrido.

Presentación del libro la danza y el martillo por sus autores y María Elvira Samper
Presentación del libro la danza y el martillo por sus autores y María Elvira Samper © Julián Ríos Monroy
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Cada cuatro años, Colombia parece empezar de cero. Un nuevo gobierno llega con una manera distinta de enfrentar la violencia y el país vuelve a dividirse entre quienes defienden el diálogo y quienes reclaman mayor contundencia. Pero pocas veces la discusión se detiene a mirar el recorrido completo: qué se hizo, qué funcionó, qué falló y qué aprendizajes dejaron esas decisiones.

Esa es la pregunta que guía La danza y el martillo. 25 años de decisiones frente a la violencia organizada en Colombia, el nuevo libro de Juan Carlos Garzón y María Victoria Llorente, publicado por Debate.

Después de décadas dedicadas al estudio de la violencia, la seguridad y la construcción de paz, los autores reconstruyen las principales respuestas del Estado colombiano durante este siglo: desde la Seguridad Democrática y el proceso con los paramilitares hasta la negociación con las FARC, el posacuerdo, los intentos de sometimiento del crimen organizado y la Paz Total.

Su punto de partida es un hecho que suele perderse entre las disputas políticas: la violencia en Colombia bajó. En dos décadas, los homicidios se redujeron de manera significativa, al igual que las masacres, los desplazamientos masivos y los secuestros. Se desmovilizaron organizaciones armadas que parecían invencibles y se firmó un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua del hemisferio.

Pero esa transformación estuvo lejos de ser definitiva. Hubo territorios donde los avances apenas se sintieron, otros actores ocuparon los espacios dejados por los grupos desmovilizados y, con el tiempo, algunos indicadores dejaron de mejorar. Para Garzón y Llorente, lo ocurrido no puede contarse simplemente como una historia de éxito o de fracaso, sino como una trayectoria de avances reales y límites persistentes.

Entre la danza y el martillo

La metáfora que da título al libro permite a los autores explicar esa trayectoria. La danza representa los distintos arreglos que buscan contener y regular la violencia: negociaciones políticas, diálogos, pactos y acuerdos. El martillo alude al uso estratégico de la coerción para imponer límites, modificar relaciones de fuerza y ejercer autoridad.

Colombia, sostienen los autores, no redujo la violencia organizada siguiendo exclusivamente uno de estos caminos. Lo hizo combinando, de forma tensa, incompleta e inestable, negociación y fuerza, frente a actores armados que también aprendían y adaptaban sus estrategias.

El martillo produjo resultados importantes. Cambió la correlación de fuerzas con las FARC, debilitó organizaciones armadas y permitió al Estado recuperar capacidad de acción en territorios donde la había perdido. Pero también mostró un límite fundamental: golpear una organización no significa necesariamente gobernar el espacio que deja.

En distintos momentos, los grupos se fragmentaron, cambiaron de nombre o fueron reemplazados por otros. El Estado podía llegar con la fuerza, pero no siempre conseguía permanecer con justicia, instituciones civiles, servicios y alternativas económicas.

La danza tampoco ofrece soluciones automáticas. Los procesos de negociación pueden reducir la violencia y permitir desmovilizaciones, pero los acuerdos no ocurren en el vacío. Las cortes, el Congreso, las Fuerzas Militares, las víctimas, la comunidad internacional y la opinión pública también determinan qué puede negociarse y qué termina siendo viable.

El libro propone así superar una disyuntiva que ha marcado durante décadas la discusión colombiana: no se trata simplemente de escoger entre dialogar o golpear, sino de entender cómo, cuándo y con qué límites deben combinarse ambas herramientas

La Paz Total y una violencia diferente

La danza y el martillo dedica especial atención a la Paz Total. Para Garzón y Llorente, esta política partió de un diagnóstico relevante: Colombia ya no enfrentaba un conflicto organizado alrededor de un único actor dominante, sino un escenario fragmentado, con guerrillas, disidencias, organizaciones criminales y estructuras locales con dinámicas diferentes.

El Gobierno de Gustavo Petro intentó responder a esa realidad ampliando los espacios de diálogo y colocando la negociación en el centro de su estrategia. En sus primeros seis meses abrió ocho tableros de negociación con actores muy distintos.

Pero la amplitud de la apuesta también puso a prueba la capacidad del Estado. La flexibilidad podía ser necesaria frente a un conflicto fragmentado, pero las múltiples conversaciones exigían reglas, coordinación y una arquitectura institucional capaz de sostenerlas. El libro examina así qué ocurre cuando la danza se desborda y el martillo queda subordinado.

Siete afirmaciones bajo la lupa

Además del recorrido histórico, los autores dedican un capítulo a poner a prueba con datos siete afirmaciones frecuentes del debate colombiano sobre violencia, negociación y seguridad. El objetivo no es convertir las cifras en respuestas definitivas, sino utilizarlas para cuestionar certezas y matizar explicaciones demasiado simples.

El análisis confirma uno de los argumentos centrales del libro. Las negociaciones han coincidido en distintos momentos con reducciones significativas de la violencia, pero abrir una mesa no garantiza automáticamente una desescalada. De la misma manera, las ofensivas militares han debilitado organizaciones y modificado relaciones de fuerza, pero rara vez han cerrado definitivamente los ciclos de violencia.

Los grupos armados se adaptan: se fragmentan, se repliegan y modifican sus formas de ejercer control. La violencia puede disminuir sin desaparecer.

Aprender de lo recorrido

Tras veinticinco años, el problema que enfrenta Colombia ya no es el mismo de comienzos de siglo. El país pasó de combatir grandes organizaciones jerárquicas a enfrentar un escenario más fragmentado, móvil y profundamente territorial.

Por eso, Garzón y Llorente sostienen que el desafío no consiste en abandonar el martillo. Ningún Estado puede renunciar a su capacidad de imponer reglas. El problema es pensar que esa herramienta basta por sí sola.

La tarea pendiente es lograr que después de la intervención de la fuerza exista una capacidad estatal que permanezca y transforme las condiciones que permiten a los grupos armados reorganizarse. Como señalan los autores: “No basta con entrar; hay que quedarse. Y quedarse significa construir y transformar”.

La danza y el martillo propone, finalmente, recuperar la memoria de lo aprendido. Cada gobierno hereda grupos armados y territorios en disputa, pero también decisiones, capacidades, errores y experiencias acumuladas.

Colombia no está condenada a empezar de cero cada cuatro años. El reto es convertir esos veinticinco años de experiencia en aprendizaje compartido.

SOBRE LOS AUTORES

María Victoria Llorente es politóloga de la Universidad de los Andes y ha dedicado cerca de cuatro décadas al análisis de la violencia, la seguridad y la construcción de paz en Colombia. Desde 2006 dirige la Fundación Ideas para la Paz (FIP), institución que ha acompañado y analizado las principales transformaciones del conflicto armado y la violencia organizada en el país. Su trayectoria incluye temas como crimen, seguridad nacional y ciudadana, reforma policial, diálogo y construcción de paz. Ha sido consultora y asesora de entidades públicas y organismos internacionales.

Juan Carlos Garzón es investigador y experto en seguridad, crimen organizado, política de drogas, violencia y construcción de paz. Ha desarrollado más de dos décadas de trabajo en investigación aplicada y análisis de políticas públicas y ha estado vinculado a la Fundación Ideas para la Paz y a redes internacionales de análisis sobre crimen organizado y seguridad. Su trabajo ha abordado, entre otros temas, las disidencias de las FARC, el ELN, el crimen organizado, las economías ilegales y los mecanismos de negociación y sometimiento.

 

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